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Los Peligros de una Mentira
Todo el mundo ha dicho una mentira alguna vez. Una mentira es algo que no es la verdad. Quitarse un par de kilos, decirle a la gente que es unos años más joven, u ocultarle toda la verdad a alguien son todas mentiras. Las mentiras blancas pueden hacernos sentir mejor y no herir a otros, pero daña los ojos.

Mentir lastima y daña los ojos, no importa lo pequeña que puede ser la mentira. Mentir tensiona los ojos y les impide funcionar correctamente. Por un lado, hay que compensar la mentira y recordar todos los detalles para que no le pillen. Esta concentración adicional y tensión en los ojos causa daño.

Un retinoscopio es lo que usan los profesionales capacitados para ver quién está mintiendo. El retinoscopio funciona mejor que una prueba de polígrafo, porque los ojos no mienten, incluso si usted lo hace. El retinoscopio pone a prueba la refracción, la capacidad de los ojos para concentrarse en la luz. Una mentira cambia la forma en que los ojos ven y cómo reaccionan a la luz.

Alguien que miente sobre a diario puede realmente comenzar a creer sus propias mentiras, pero la mente todavía sabe la verdad. La mente también tiene una manera divertida de descifrar su propia realidad, especialmente si se ha entrenado a sí mismo a creer sus mentiras. Puede comenzar a escuchar cosas que quiere oír para torcer la verdad y adaptarse a su propia realidad. El escuchar lo que quiere oír puede causar algunos problemas serios.

La tensión en los ojos puede provocar la pérdida de atención y concentración. Sus conversaciones con otras personas no van bien, ya que será incapaz de escuchar lo que realmente están diciendo. Las discusiones serán difíciles porque su mente es incapaz de manejar la verdad o no puede aceptar nada negativo.

Si usted siente la tensión y malinterpreta lo que otros le dicen, es hora de dar un paso atrás y recuperar la cordura. Tómese unos minutos para relajarse y conseguir que su proceso de pensamiento natural vuelva a la normalidad. Si está tenso, no está portando lo suficiente a la conversación. De un paso atrás, relájese, y luego únase a la conversación cuando realmente pueda aportar algo verdadero.


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